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Domingo, 30 de agosto de 2026
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Picaduras de verano: cuándo son urgencia y cuándo no

Publicado el 19-08-2026

Picaduras de verano: cuándo son urgencia y cuándo no

Mosquitos, avispas, abejas o garrapatas protagonizan el verano, pero no todas sus picaduras son iguales. El doctor Francisco Sánchez, jefe de Urgencias del Hospital Quirónsalud Córdoba, explica cómo distinguir una reacción leve de una anafilaxia y cuándo es imprescindible acudir a urgencias.


Reacciones leves: qué hacer en casa

La mayoría de las picaduras de insectos producen una reacción localizada: enrojecimiento, picor, un pequeño bulto e hinchazón leve. Estas molestias responden a las sustancias presentes en la saliva del insecto y suelen remitir sin complicaciones. Ante una reacción local, el doctor Sánchez recomienda lavar la zona con agua y jabón y aplicar frío local mediante una compresa fría durante 10-15 minutos, varias veces al día.

Si la hinchazón afecta a manos o brazos, conviene retirar anillos, relojes u otros objetos que puedan ejercer presión. Evitar rascarse es fundamental: el picor puede ser intenso, pero el rascado favorece la infección y puede dejar manchas o alteraciones en la piel. En función de la intensidad, un profesional puede valorar antihistamínicos, corticoides o analgésicos.

Señales de alarma que exigen asistencia urgente

Las picaduras de abejas y avispas merecen atención especial. Pueden provocar desde una gran reacción localizada hasta una anafilaxia, menos frecuente pero potencialmente mortal. La situación se vuelve urgente cuando aparecen síntomas alejados del lugar de la picadura: dificultad para respirar, pitidos, opresión en el pecho o en la garganta, ronquera, mareos, desmayo, hinchazón de labios, cara o lengua, urticaria generalizada o vómitos repetidos.

'No se debe esperar a comprobar si los síntomas desaparecen por sí solos', advierte el doctor Sánchez. El tratamiento adecuado en estos casos es la adrenalina. Las personas con alergia conocida a venenos deben llevar siempre un autoinyector de adrenalina y acudir a urgencias tras usarlo. La inmunoterapia específica puede reducir el riesgo de futuras reacciones graves.

Cómo prevenir las picaduras en verano

Reducir la exposición es la medida más eficaz. El especialista aconseja usar ropa de manga larga y pantalón en zonas con abundante presencia de insectos, instalar mosquiteras y mantener protegidas puertas y ventanas. También recomienda evitar la acumulación de agua estancada y usar repelentes siguiendo las indicaciones del fabricante, incluso durante el embarazo y la lactancia si se respetan las recomendaciones de uso.

Al realizar actividades al aire libre conviene no caminar descalzo, evitar perfumes intensos y extremar el cuidado al comer o beber en el exterior.

Garrapatas: una picadura que requiere actuación diferente

Si se detecta una garrapata adherida a la piel, debe retirarse lo antes posible con unas pinzas finas, sujetándola cerca de la piel y tirando hacia arriba con presión constante. No se deben aplicar alcohol, aceite, vaselina, gasolina, hielo ni calor para intentar que se desprenda, ya que estas prácticas no están recomendadas. Tras retirarla, se limpia la zona con agua y jabón.

La mayoría de las picaduras de garrapata no requieren tratamiento específico, pero hay que vigilar durante los 30 días siguientes la aparición de una mancha roja que aumente de tamaño, fiebre o síntomas similares a los de un proceso gripal. En determinadas circunstancias, como picaduras de garrapatas del género Ixodes adheridas más de 36 horas en zonas de alta endemicidad, un profesional puede valorar medidas preventivas frente a la enfermedad de Lyme. En hogares con animales de compañía, es importante mantener el control antiparasitario recomendado por el veterinario.

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