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Lunes, 8 de junio de 2026
reportaje

Natación: el deporte más completo recibe al verano

Publicado el 26-05-2026

Natación: el deporte más completo recibe al verano

Llega el calor y el agua se convierte en la mejor aliada para cuidar el cuerpo. Desde el entrenamiento controlado en piscina hasta los primeros chapuzones en el mar, la natación ofrece un abanico de beneficios para la salud cardiovascular, articular y mental que pocas disciplinas pueden igualar


Con la subida de las temperaturas, miles de cordobeses recuperan estos meses una rutina que el invierno había dejado en pausa: nadar. Lejos de ser una actividad estacional o meramente recreativa, la natación está considerada por la Organización Mundial de la Salud como uno de los ejercicios más completos que existen, capaz de implicar a más del 80% de la musculatura corporal en cada brazada y de ofrecer un trabajo cardiovascular intenso sin el impacto que sufren las articulaciones en otros deportes.

Entrenamiento en piscina: técnica antes que distancia

Los especialistas en medicina deportiva insisten en una idea que choca con la creencia popular: para obtener beneficios reales en la piscina no hace falta nadar mucho, sino nadar bien. Una sesión de 30 a 45 minutos, tres veces por semana, basta para mejorar de forma notable la capacidad pulmonar, la resistencia cardiovascular y el tono muscular general, siempre que la técnica sea correcta.

El error más común entre quienes retoman la natación tras meses de inactividad es lanzarse a hacer largos sin un calentamiento previo ni una progresión adecuada. Lo recomendable es comenzar con 5 o 10 minutos de movilidad articular fuera del agua —especialmente de hombros, cuello y zona lumbar— y dedicar las primeras brazadas a un nado suave que active la musculatura sin forzarla.

Variar los estilos también es clave. Alternar crol, espalda y braza dentro de una misma sesión permite trabajar grupos musculares distintos, evita las molestias por sobrecarga en hombros —la lesión más frecuente entre nadadores aficionados— y hace el entrenamiento mucho más ameno. Para quienes buscan un objetivo cuantificable, una buena referencia para adultos sanos es completar entre 1.000 y 1.500 metros por sesión, repartidos en series con descansos breves.

Natación saludable: un deporte para (casi) toda la vida

Si hay una disciplina deportiva especialmente recomendada por médicos rehabilitadores, traumatólogos y reumatólogos, esa es la natación. La flotabilidad reduce hasta un 90% el peso que soportan las articulaciones, lo que la convierte en el ejercicio ideal para personas con artrosis, lumbalgias crónicas, sobrepeso, embarazo o procesos de recuperación tras una intervención quirúrgica.

Los beneficios van mucho más allá de lo musculoesquelético. Nadar de forma regular mejora la presión arterial, ayuda a controlar los niveles de glucosa en sangre, favorece el descanso nocturno y tiene un efecto demostrado sobre la salud mental: la combinación de respiración rítmica, sensación de ingravidez y aislamiento sensorial bajo el agua reduce los niveles de cortisol y se asocia a una disminución significativa de los síntomas de ansiedad y estrés.

En el caso de los mayores, la natación —o simplemente caminar dentro del agua, lo que se conoce como hidrocinesiterapia— es una de las pocas actividades que permite mantener la masa muscular y el equilibrio sin riesgo de caídas. Y en los más pequeños, las clases de natación desde edades tempranas no solo previenen ahogamientos, sino que estimulan la coordinación, la psicomotricidad y la confianza.

Primeros chapuzones en el mar: precaución antes que prisa

Mayo trae consigo el estreno de la temporada de baño. Las playas más cercanas a Córdoba —desde la costa malagueña hasta Cádiz o Huelva— empiezan a llenarse los fines de semana, y con ellas regresan también los riesgos asociados a un mar todavía frío y a un cuerpo desentrenado.

El llamado choque térmico o hidrocución es la causa de un porcentaje importante de las urgencias en playa durante las primeras semanas del verano. Se produce cuando el organismo, recalentado tras horas al sol o tras un esfuerzo físico, entra bruscamente en contacto con un agua mucho más fría, lo que puede provocar desde un mareo leve hasta una parada cardiorrespiratoria. La recomendación de Cruz Roja y de los servicios de salvamento es entrar al agua de forma progresiva, mojándose primero nuca, muñecas y abdomen, y evitar siempre el baño tras una comida copiosa o tras tomar el sol durante mucho tiempo.

Tampoco conviene olvidar que nadar en mar abierto es un ejercicio mucho más exigente que hacerlo en piscina. Las corrientes, el oleaje y la temperatura obligan al cuerpo a trabajar más para mantener la flotabilidad y la dirección, por lo que los primeros baños deben ser cortos, cerca de la orilla y, a ser posible, en zonas vigiladas. La regla de oro: nunca alejarse más allá del punto desde el que se pueda regresar a pie en caso de calambre o cansancio.

Un verano más activo empieza ahora

La natación reúne todo lo que recomiendan los manuales de salud pública: es accesible, económica, sostenible en el tiempo, apta para casi todas las edades y compatible con la mayoría de patologías crónicas. Aprovechar la llegada del buen tiempo para incorporarla a la rutina —ya sea en la piscina del barrio, en el club deportivo o en una escapada de fin de semana al mar— es una de las mejores decisiones que puede tomar quien quiera llegar al otoño con más fondo, menos kilos y mejor ánimo.

El agua, al fin y al cabo, lleva esperando todo el invierno.

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