La gota afecta a 1 de cada 25 adultos: cómo frenarlo con dieta
Publicado el 14-07-2026
La gota, la artritis inflamatoria más frecuente en adultos, crece en España y ya afecta al 2,5-3% de la población. Especialistas de Quirónsalud Córdoba explican cómo la dieta mediterránea y unos hábitos saludables pueden reducir los brotes y prevenir complicaciones a largo plazo.
La doctora Amalia Gil, reumatóloga de Quirónsalud Córdoba, advierte de que muchos pacientes siguen sin diagnóstico o con tratamiento insuficiente. La gota se produce por el depósito de cristales de ácido úrico en las articulaciones y, aunque tiene un componente genético relevante, el estilo de vida juega un papel determinante en su aparición y evolución. La enfermedad es más frecuente en hombres a partir de los 40 años y en mujeres tras la menopausia, y su aumento se vincula al envejecimiento de la población, la obesidad y el síndrome metabólico.
Alimentos que disparan el ácido úrico
Según la especialista, las carnes rojas, los mariscos y la cerveza elevan la producción de ácido úrico y pueden desencadenar crisis dolorosas en personas predispuestas. El alcohol en general y las bebidas azucaradas con fructosa también se asocian a un mayor riesgo. Por el contrario, el café, los lácteos bajos en grasa, la vitamina C y las cerezas parecen ejercer un efecto protector frente a la enfermedad.
La dieta mediterránea, aliada contra la gota
La doctora Gil destaca los beneficios de la dieta mediterránea, un patrón basado en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos y aceite de oliva. Este modelo no solo reduce el riesgo de hiperuricemia, sino que mejora la inflamación, la resistencia a la insulina y el riesgo cardiovascular, factores estrechamente relacionados con la gota. Es especialmente recomendable para pacientes con obesidad, hipertensión, diabetes tipo 2 o enfermedad renal crónica.
Qué dice la ciencia sobre vegetales y purinas
Lourdes de la Bastida, nutricionista de Quirónsalud Córdoba, matiza que las legumbres y ciertas verduras contienen purinas, pero su consumo no aumenta de forma significativa el riesgo de gota. La fibra, la vitamina C y otros compuestos vegetales compensan ese contenido. Respecto al tomate, señala que la evidencia científica no demuestra una relación directa con los brotes, por lo que no hay razón para eliminarlo de la dieta.
La nutricionista insiste en que una dieta vegetariana rica en ultraprocesados, azúcares o harinas refinadas puede perder sus beneficios e incluso aumentar el riesgo. La calidad global del patrón alimentario es lo que marca la diferencia, no la eliminación de alimentos concretos.
Un abordaje integral para controlar la enfermedad
Ambas especialistas coinciden en que el control de la gota exige combinar tratamiento médico con hábitos saludables. Mantener un peso adecuado, hacer ejercicio, seguir una alimentación equilibrada y una buena hidratación son claves para prevenir las crisis y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
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