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Jueves, 23 de julio de 2026
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Calor y calima, doble amenaza para asmáticos y pacientes de EPOC

Publicado el 23-07-2026

Calor y calima, doble amenaza para asmáticos y pacientes de EPOC

El jefe de Neumología de Quirónsalud Córdoba alerta de que la combinación de temperaturas extremas y polvo sahariano agrava los síntomas en pacientes con asma o EPOC. Evitar el ejercicio al aire libre, hidratarse bien y mantener el tratamiento son las claves para reducir complicaciones.


Los veranos cada vez más largos e intensos multiplican los episodios de calor extremo que se prolongan durante días. Cuando a esto se suma la llegada de la calima, la calidad del aire empeora de forma notable y el riesgo para las personas con enfermedades respiratorias crónicas se dispara. El doctor Luis Manuel Entrenas, jefe del servicio de Neumología del Hospital Quirónsalud Córdoba, advierte de que quienes padecen asma o enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) deben extremar las precauciones en estos días.

Por qué el calor y la calima agravan las enfermedades respiratorias

Las sucesivas jornadas de temperaturas extremas favorecen la formación de contaminantes atmosféricos. Cuando coinciden con episodios de calima —polvo procedente del desierto del Sáhara en suspensión—, la concentración de partículas en el aire aumenta de forma significativa. 'La combinación de calor intenso y polvo sahariano supone una mayor agresión para las vías respiratorias, especialmente en pacientes con enfermedades crónicas', señala el doctor Entrenas.

Las personas con asma o EPOC presentan hiperreactividad bronquial: sus vías respiratorias reaccionan con mucha mayor intensidad ante estímulos que apenas afectarían a una persona sana. Durante estos episodios pueden aumentar la tos, la sensación de falta de aire, las sibilancias o el broncoespasmo, e incluso producirse exacerbaciones que requieran atención médica urgente.

A la contaminación por tráfico e industria se suman otros factores que a menudo se pasan por alto: partículas del desgaste de neumáticos, frenos y asfalto, combustión de biomasa y, en verano, el aumento del ozono troposférico, cuya formación se acelera con el calor y la radiación solar. Los episodios de calima, cada vez más frecuentes, agravan aún más este panorama y también aumentan el riesgo de complicaciones cardiovasculares.

Ejercicio físico: beneficioso, pero con precaución en días de calima

El doctor Entrenas subraya que la actividad física regular es muy beneficiosa para los pacientes con EPOC, ya que mejora la capacidad funcional, reduce la disnea y contribuye a una mejor calidad de vida. Sin embargo, insiste en la necesidad de adaptar el ejercicio a las condiciones ambientales.

Durante los días con calor extremo o calima es preferible evitar el ejercicio al aire libre, especialmente si la calidad del aire es mala. Lo más recomendable es realizar actividad en espacios cerrados, bien ventilados y climatizados, o posponerla hasta que las condiciones mejoren. Si se sale a hacer ejercicio, lo ideal es hacerlo en las primeras horas de la mañana o al anochecer, reducir la intensidad si aparecen síntomas y mantener siempre una buena hidratación.

Hidratación y protección solar, imprescindibles para los más vulnerables

Las altas temperaturas aumentan la pérdida de líquidos por la sudoración y elevan el riesgo de deshidratación, especialmente en personas mayores, en quienes la sensación de sed puede estar disminuida. El especialista recomienda beber agua con frecuencia, aunque no se tenga sed, y protegerse del sol con gorra, fotoprotector de alto factor y evitando salir a la calle durante las horas centrales del día.

Por último, el doctor Entrenas recuerda la importancia de mantener el tratamiento inhalado pautado por el especialista y consultar con el neumólogo ante síntomas persistentes o un empeoramiento de la enfermedad.

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