Cómo proteger tus articulaciones este verano si tienes reúma
Publicado el 07-07-2026
El calor, los viajes y los cambios de rutina pueden desencadenar brotes en pacientes con enfermedades reumáticas. El doctor Manuel Romero, jefe de Reumatología de Quirónsalud Córdoba, ofrece pautas clave sobre hidratación, sol, ejercicio y tratamiento para disfrutar del verano sin riesgos.
Las enfermedades reumáticas no solo afectan a huesos y articulaciones: también pueden comprometer la piel, los ojos, los pulmones, los riñones o los vasos sanguíneos. Por eso, el verano exige un cuidado integral que va más allá de evitar el calor.
Protección solar, una prioridad para enfermedades autoinmunes
Patologías como el lupus, la dermatomiositis o algunas vasculitis pueden empeorar con la exposición solar excesiva, favoreciendo brotes o lesiones cutáneas. El doctor Romero recomienda evitar las horas centrales del día, usar fotoprotección de alta graduación y protegerse con sombrero, gafas de sol y ropa ligera cuando sea necesario.
Hidratación: más importante de lo que parece
La pérdida de líquidos agrava la fatiga y puede intensificar síntomas concretos. En pacientes con síndrome de Sjögren, la deshidratación acentúa la sequedad de ojos y boca; en personas con gota, una hidratación insuficiente puede precipitar crisis dolorosas. Beber agua de forma regular, incluso sin sed, es una medida sencilla y eficaz.
Ejercicio moderado, el mejor aliado del verano
El verano es una buena oportunidad para caminar, nadar o practicar actividad física adaptada, especialmente en personas con artrosis, artritis, espondilitis o fibromialgia. Los ejercicios en el agua son especialmente recomendables, ya que mejoran la movilidad con menor impacto articular. Eso sí, hay que evitar esfuerzos intensos o repentinos y las cargas pesadas sin preparación previa.
Viajes y desplazamientos: planificación antes de salir
Los trayectos largos en coche, tren o avión aumentan la rigidez y el dolor articular. Se aconseja levantarse periódicamente, caminar unos minutos y mover las piernas durante el viaje. Los pacientes con tratamientos biológicos o medicación que requiere frío deben planificar con antelación el transporte y la conservación de los fármacos.
No abandones el tratamiento en vacaciones
Uno de los errores más frecuentes es suspender la medicación al encontrarse mejor. Interrumpir el tratamiento por cuenta propia puede desencadenar un brote y provocar complicaciones evitables, advierte el especialista. Además, algunos fármacos reumatológicos reducen las defensas, por lo que conviene mantener las vacunas al día y consultar con el médico antes de viajar al extranjero.
Síntomas que no deben ignorarse
Durante el verano hay señales de alerta que requieren valoración médica urgente: dolor ocular intenso, ojo rojo, visión borrosa, fiebre persistente, dificultad respiratoria, hinchazón importante en una pierna o la aparición de nuevas lesiones cutáneas. Ante cualquiera de estos síntomas, es fundamental consultar a un profesional sanitario sin demora.
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