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Miércoles, 30 de septiembre de 2026
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Detectar la artritis a tiempo evita daños articulares irreversibles

Publicado el 30-09-2026

Detectar la artritis a tiempo evita daños articulares irreversibles

El doctor Manuel Romero, jefe de Reumatología del Hospital Quirónsalud Córdoba, advierte de que actuar en la 'ventana de oportunidad terapéutica' puede cambiar radicalmente el pronóstico de enfermedades como la artritis reumatoide, la psoriásica o la gota, que afectan a más de un millón de españoles.


Bajo el término artritis se agrupan enfermedades muy distintas: artritis reumatoide, artritis psoriásica, espondiloartritis y gota, entre otras. Todas tienen causas y mecanismos diferentes y requieren un abordaje individualizado. Tampoco debe confundirse la artritis con la artrosis: aunque ambas producen dolor, en las artritis inflamatorias existe un proceso ligado a una alteración del sistema inmunitario, mientras que en la artrosis la afectación implica el cartílago, el hueso y las estructuras que rodean la articulación.

Síntomas que no deben ignorarse

El signo más característico de una artritis inflamatoria es la inflamación de una articulación sin que exista un traumatismo previo que la explique. La rigidez matutina prolongada —manos agarrotadas al levantarse, dificultad para cerrar los puños— es otro indicador relevante. También deben tenerse en cuenta la hinchazón de un dedo completo, la inflamación repetida de rodilla o tobillo, el dolor persistente en los talones o un dolor lumbar que empeora en reposo y mejora al moverse.

El cansancio intenso puede acompañar a algunas artritis inflamatorias. Cuando una articulación se inflama de forma brusca con dolor muy intenso y fiebre, se requiere valoración médica urgente para descartar una infección articular.

La ventana de oportunidad: por qué importa el diagnóstico precoz

El doctor Romero insiste en el concepto de 'ventana de oportunidad terapéutica': el periodo inicial de la enfermedad en el que un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado pueden modificar su evolución. 'Una articulación persistentemente inflamada no debería permanecer durante meses sin estudiar esperando simplemente a que se pase', advierte el especialista.

El diagnóstico se inicia con la historia clínica y la exploración articular, y puede complementarse con análisis de sangre, radiografías, ecografía musculoesquelética o resonancia magnética. La ecografía se ha consolidado como herramienta clave para detectar inflamación, líquido articular o afectación de tendones. Importante: una analítica normal no descarta una artritis, ya que algunos pacientes presentan factor reumatoide y anticuerpos anti-CCP negativos.

Nuevos tratamientos que han cambiado el pronóstico

A los fármacos clásicos se han sumado en las últimas décadas los tratamientos biológicos y las terapias dirigidas, que actúan sobre moléculas o vías concretas de la respuesta inflamatoria. Esta variedad permite adaptar la estrategia a cada paciente y cambiar de opción cuando un tratamiento pierde eficacia o produce efectos adversos.

El objetivo ya no es solo reducir el dolor. 'Buscamos controlar la inflamación, evitar el daño articular y conseguir la remisión siempre que sea posible', explica el doctor Romero. Enfermedades que antes conducían a una discapacidad importante pueden mantenerse hoy durante largos periodos con actividad mínima o en remisión.

Hábitos que complementan el tratamiento

Frente a la antigua recomendación de reposo, hoy se considera que mantenerse activo —salvo en fases de inflamación intensa— forma parte del abordaje de estas enfermedades. Cuidar la musculatura, controlar el peso, abandonar el tabaco y prestar atención al riesgo cardiovascular son medidas que contribuyen a preservar la funcionalidad y la calidad de vida de los pacientes.

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