Se puede contar con Córdoba y sus sanitarios
El 18 de enero a las 19:43 horas, dos trenes colisionaron en Adamuz. A las 19:44, apenas un minuto después, el 112 recibió la primera llamada. Lo que vino después fue una demostración de lo que nuestra sanidad es capaz de hacer cuando más se la necesita.
A las 20:02 llegó la primera ambulancia. Habían transcurrido solo 17 minutos desde la alerta. Durante los siguientes 40 minutos, el resto de ambulancias alcanzaron un lugar remoto, de difícil acceso y en completa oscuridad. Llegaba prácticamente una ambulancia cada minuto. En el caos de los hierros retorcidos, los sanitarios realizaron triajes en condiciones extremas, tomando decisiones que separan la vida de la muerte.
El dato más revelador del operativo: ninguna víctima falleció en las ambulancias ni en los hospitales. En una tragedia de estas dimensiones, con 45 muertos y más de 120 heridos, ese resultado no es casualidad. Es la consecuencia de un sistema que funcionó.
Pero los protocolos no lo explican todo. Lo extraordinario llegó después: médicos y enfermeros que no estaban de guardia acudieron voluntariamente. Profesionales que, al conocer la magnitud de la tragedia, dejaron sus casas para estar donde sabían que hacían falta. En el hospital Reina Sofía, en el Quirón, en Cruz Roja, en San Juan de Dios... Todos remando juntos.
Esta respuesta define quiénes somos. Desde Córdoba Sana queremos expresar nuestro orgullo por estos profesionales que demostraron que, cuando todo se derrumba, nuestra sanidad se mantiene en pie gracias, no solo a una buena gestión, sino sobre todo, a las personas que forman parte de ella.