Escucha a tu intestino: el secreto emocional que nunca te contaron
Publicado el 14-12-2025
Tu microbiota y el estado de ánimo: su influencia en tu bienestar emocional.
La conexión entre el intestino y el cerebro ha evolucionado de ser una simple opinión de especialistas a un área de estudio fascinante en la ciencia actual.
Tal y como entendemos hoy día la microbiota intestinal, conocemos que es un ecosistema con billones de microrganismos que viven en nuestro intestino, cumpliendo una función clave en nuestras digestiones y el sistema inmunológico. Tienen una estrecha relación con las emociones, pensamientos y conductas, lo que nos ayuda a comprender la relación que se menciona en numerosos estudios, el llamado eje intestino-cerebro, que está dando un giro de 180 grados a nuestra perspectiva antigua del bienestar emocional.
¿Te has preguntado alguna vez qué es la microbiota? Así aterricé yo en este mundo tan apasionante, cuestionando todo y poniendo en cuarentena todo los que escuchaba acerca de la microbiota y a día de hoy sigo cuestionando.
La microbiota intestinal es un conjunto de bacterias, virus, hongos, protozoos, y otros microorganismos que habitan en nuestro sistema digestivo.
Aunque pueda parecer extraño, estos microbios son aliados: constituyen un tipo de «órgano adicional» que interviene en funciones esenciales como la digestión, la protección de la barrera intestinal, la regulación del sistema inmunitario y la creación de neurotransmisores. Más del 80% de nuestras defensas se encuentran en el intestino, lo que hace que la microbiota sea un elemento esencial para la salud emocional.
El llamado eje intestino-cerebro, en la actualidad, se comunica por dos vías entre el sistema nervioso central y el intestino. Opera a través de vías nerviosas, señales hormonales, productos del metabolismo y el sistema inmunológico. Esto implica que lo que sucede en el intestino puede impactar en el cerebro, y viceversa. Por ello, el estrés emocional puede modificar la digestión, y una mala salud en el intestino puede influir en el estado de ánimo.
Siempre me he preguntado: ¿Cómo afecta la microbiota al estado de ánimo?
Por la producción de neurotransmisores que conectan con ese eje-intestino cerebro. Varias bacterias intestinales generan sustancias químicas que afectan nuestras emociones. Entre el 90 y el 95% de la serotonina se produce en el intestino, además de otras moléculas como dopamina, GABA o noradrenalina.
Y si tengo déficit, ¿cómo me afecta? Con la regulación de la inflamación.
La inflamación crónica leve se asocia con algunos trastornos depresivos. Cuando existe una disbiosis o desequilibrio intestinal hay inflamación; si ayudamos a nuestra microbiota con ácidos grasos de cadena corta como butirato podrá recuperar el equilibrio, y por consiguiente tendremos menos pensamientos y emociones que puedan dañar nuestro sistema orgánico.
Si, pero yo tengo mucho estrés y no puedo controlar lo externo, mi trabajo, mi situación familiar, mi ansiedad, muchos de mis pacientes, es su día a día, los hábitos, costumbres y situaciones externas. ¿Cómo podemos modular ese estrés para no perjudicar nuestra microbiota?
Tenéis que entender que la microbiota influye en la respuesta del eje del estrés (HHA), por lo que una microbiota alterada aumenta el cortisol, la llamada hormona del estrés segregada en las suprarrenales, mientras que la microbiota saludable promueve la tranquilidad emocional.
Entonces, ¿qué debemos hacer si tenemos alterada nuestra respuesta eje estrés (HHA)?
Un paradigma de preguntas y respuestas ambiguas que nos hacen no entender nada. En un lenguaje coloquial, la comunicación o conducto entre el eje intestino-cerebro, ese conducto se llama nervio vago. Se encarga de que haya conexión directa entre el intestino y el cerebro, y hay bacterias que envían señales para que disminuyan están ansiedad, y eleve el estado de ánimo.
Si nos ceñimos a la evidencia científica, hay numerosos estudios que han demostrado que personas con poca diversidad bacteriana tienen más estrés y, depresión, y al contrario con una gran población bacteriana hay una disminución de esa ansiedad y estado emocional variable. Cuando eso ocurre, aconsejo aportar a nuestro intestino psicobióticos (probióticos con efectos emocionales), que reducen la ansiedad y el estrés.
Además, mi inquietud por el estudio científico y como mencioné al principio cuestiono y me hago más preguntas de todo tipo, para llegar a unas conclusiones mas o menos acertadas, aunque todo se transforma como la energía.
Los animales también su microbiota transmite comportamientos emocionales y pueden a través de estas emociones ayudarnos con su presencia ahí lo dejo en vuestra reflexión.
¿Cuándo sabemos que tenemos disbiosis o desequilibrio intestinal?
Pues existen lo que yo llamo señales de disbiosis que se manifiestan con síntomas, como hinchazón, gases, problemas transito intestinal, cansancio, cambios de humor, ansiedad sin causa aparente, problemas en la piel cutáneas o infecciones frecuentes que pueden darnos pistas de una microbiota desequilibrada.
Quizás te preguntes; ¿Qué puedo hacer para mejorar mi microbiota?
Es importante tener un estilo de vida saludable en la mayor medida posible, con ello, realizar cambios de situaciones que no estén provocando un estrés que daña el eje intestino-cerebro. Las mejores técnicas que ayudan a mis pacientes a través de respiraciones conscientes, meditación, yoga, entre otras terapias, pero lo más importante es reconocer que tienes ansiedad y la causa.
Si no duermes y consigues el quinto sueño REM a partir de las 2 a 6 de la mañana aproximadamente, todo variará según la persona y sus hábitos, ya que ahí, se repara nuestras células del intestino y nuestro sistema inmunológico se recupera.
Por ultimo y no menos importante, la alimentación consciente e inteligente, lo que yo le llamo nutrición funcional inteligente, si tienes déficit, cubrirlos, como es el caso de la microbiota aportando, más fibra prebiótica (vegetales, semillas, tubérculos, frutos secos, pseudocereales).
Los productos fermentados ayudan a la microbiota, como son el kéfir, chucrut, Kimchi, y algo que conocemos más, el yogur sin lactosa:
Aun así, estos datos son sobre todo opiniones, y no certezas, cada persona es un mundo, y la nutrición de precisión que tanto aconsejo es vital en estos casos, ya que el abordaje multidisciplinar puede ayudar a conseguir muchos logros en nuestra microbiota.
Recuerda darle importancia a tu descanso y no consumas alimentos ultraprocesados y azucarados.
Etiquetas
¿Te ha resultado útil este artículo?
Recibe contenido como este directamente en tu correo.
