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Martes, 23 de junio de 2026
reportaje

Cuerpo y mente en juego: descubre los beneficios del tenis para la salud

Publicado el 03-11-2025

Cuerpo y mente en juego: descubre los beneficios del tenis para la salud

La práctica del tenis es una actividad física completa para cuerpo y mente.


El tenis es mucho más que un juego de raqueta. Detrás de cada golpe, cada sprint y cada punto, se esconde una de las disciplinas más completas desde el punto de vista de la salud física y mental. Practicado de forma regular, el tenis combina resistencia, fuerza, agilidad y concentración, convirtiéndose en un auténtico aliado para mantener el cuerpo activo y la mente equilibrada a cualquier edad. Además, puede adaptarse a distintos niveles de exigencia: desde un partido entre amigos hasta una sesión más técnica o de competición, lo que lo convierte en una opción ideal para todas las etapas de la vida.


Un entrenamiento cardiovascular excepcional
Pocos deportes logran poner en marcha el sistema cardiovascular de una forma tan dinámica. En un solo partido, los jugadores alternan carreras cortas, cambios de ritmo, giros y aceleraciones que elevan las pulsaciones y estimulan el corazón. Esta combinación de esfuerzo aeróbico y anaeróbico mejora la capacidad pulmonar, fortalece el músculo cardíaco y ayuda a mantener la presión arterial bajo control.
Además, el movimiento constante y los desplazamientos laterales favorecen la circulación y contribuyen a regular los niveles de colesterol y glucosa en sangre. Por eso, numerosos estudios han demostrado que quienes practican tenis de forma habitual tienen un menor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y presentan mejores índices de condición física general.
Más allá de la fuerza y la resistencia, el tenis también contribuye al equilibrio metabólico. El gasto energético que genera ayuda a controlar el peso corporal y favorece la sensibilidad a la insulina, reduciendo el riesgo de diabetes tipo 2. Además, al ser una actividad de alta intensidad intermitente, estimula la quema de grasa incluso después del juego, algo especialmente beneficioso para quienes buscan mejorar su composición corporal.


Fuerza, coordinación y equilibrio
El tenis trabaja de manera simultánea la parte superior e inferior del cuerpo. Los brazos, hombros y espalda se fortalecen con cada golpe, mientras que las piernas y la musculatura central se activan constantemente para mantener la estabilidad y responder a los movimientos del rival. A diferencia de otros deportes más repetitivos, el tenis exige coordinación, reflejos y control postural, lo que lo convierte en un excelente ejercicio para mejorar la agilidad y prevenir lesiones musculoesqueléticas.
Jugar con regularidad también ayuda a mantener una buena densidad ósea, especialmente importante en mujeres a partir de los 40 años, y contribuye a preservar la flexibilidad articular.
El movimiento continuo, los giros y los cambios de dirección fortalecen los músculos estabilizadores y mejoran la alineación corporal. Practicar tenis con buena técnica ayuda a corregir malas posturas derivadas del sedentarismo o del trabajo frente al ordenador. La musculatura del core y la espalda adquiere un papel protagonista, proporcionando soporte a la columna y aumentando la sensación de equilibrio y control corporal.
Varios estudios han demostrado que quienes practican tenis de forma habitual presentan una mayor esperanza de vida y una mejor calidad funcional con el paso de los años. La combinación de ejercicio aeróbico, trabajo muscular y estimulación cognitiva lo convierte en un deporte ideal para prevenir el deterioro físico y mental asociado al envejecimiento. A diferencia de otras actividades más monótonas, el tenis mantiene al jugador alerta, coordinado y socialmente activo, tres factores clave para un envejecimiento saludable.


Salud mental y gestión del estrés
En la pista, el tenis es tan mental como físico. Requiere atención, táctica y capacidad de adaptación. Cada punto es una pequeña batalla que enseña a concentrarse, gestionar la frustración y mantener la calma bajo presión. Estas habilidades no solo mejoran el rendimiento deportivo, sino que se trasladan a la vida cotidiana.
Durante el juego, el cerebro libera endorfinas, dopamina y serotonina —las llamadas «hormonas del bienestar»— que reducen el estrés, combaten la ansiedad y generan una sensación de satisfacción inmediata. Además, la práctica regular del tenis se asocia con mejoras en la memoria, la toma de decisiones y la agudeza mental, especialmente en adultos mayores.


Un deporte social y motivador
Aunque se puede practicar de forma individual, el tenis también fomenta la sociabilidad. Compartir pista con otros jugadores refuerza los lazos personales, mejora la comunicación y favorece la creación de rutinas saludables. De hecho, muchas personas encuentran en el tenis una forma de mantenerse activas y comprometidas con su bienestar sin percibirlo como una obligación.
Una de las grandes ventajas del tenis es su capacidad de adaptarse a cada persona. Existen modalidades y ritmos para todas las edades y condiciones: desde partidos suaves en pista rápida hasta sesiones más técnicas o dobles recreativos. Con un buen calentamiento, un calzado adecuado y una superficie apropiada, es un deporte con bajo riesgo de lesiones graves y excelentes beneficios funcionales a medio y largo plazo.
Para niños y adolescentes, el tenis enseña mucho más que destrezas físicas. Fomenta la disciplina, la responsabilidad individual y el respeto por las reglas y el adversario. Cada partido es una lección de autocontrol, perseverancia y gestión emocional, cualidades que acompañan también fuera de la pista. De ahí que muchos colegios y clubes lo utilicen como herramienta educativa y de desarrollo personal.


En resumen
El tenis combina movimiento, estrategia y diversión. Mejora la salud cardiovascular, fortalece músculos y huesos, estimula la mente y aporta equilibrio emocional. No importa la edad ni el nivel: empezar a jugar, incluso una o dos veces por semana, puede marcar una gran diferencia en la calidad de vida.
Al fin y al cabo, pocas cosas resultan tan saludables como seguir aprendiendo, moverse con energía y disfrutar del juego. Y el tenis, en eso, es insuperable. 

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